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Dejando claro desde un primer momento que en Azote de dioses no pensamos que la condición de ateo, creyente, escéptico, etc. sea relevante en cuanto a la prevalencia de esta lacra social que es la violencia de género, nos gustaría analizar aunque sea breve y superficialmente, el tratamiento de la mujer dentro de la Iglesia Católica.
Y resulta que, ya desde el Génesis, la tradición judeocristiana sitúa a la mujer un escalón por debajo del hombre, creada esta (Eva) para ayudar a aquel (Adán); bien sabido es también que por culpa de Eva, mujer desobediente, la humanidad entera se vio condenada por la mancha del pecado; además, en la tradición judía, y aunque solo citada en el Biblia de Jerusalén, aparece una mujer antes que Eva, Lilith, mujer independiente que se niega a vivir sometida a la voluntad de Adán, que huye, y que por tal motivo es conocida tradicionalmente como bruja y asesina de niños.
Ya en el Nuevo Testamento, el papel de la mujer no pasa del de madre, esposa, o peor aún, tan solo una adúltera o prostituta. El mismo Jesús, dios para los cristianos, no elige a ninguna mujer como discípula, rodeándose de 12 apóstoles todos ellos hombres. Parece que, pese a su condición divina, el tal Jesús tenía los mismos prejuicios machistas que imperaban en su tiempo, y las mujeres no servían más que para asombrarse ante sus habilidades milagreras para mayor gloria de sí mismo.
Y Biblia al margen, hay que destacar cual es el papel de las mujeres en la Iglesia Católica actual, apartadas desde siempre del sacerdocio, aunque aceptadas sin reservas a la hora de limpiar los templos donde los papas, obispos y sacerdotes cantan sus misas, como si al igual que en tiempos de Adán y Eva, las mujeres (muchas veces monjas) hubieran sido creadas específicamente para servirlos a ellos.
En fin, que Reig Pla, como dirían en mi pueblo, ha vuelto a "mear fuera del tiesto"; que parece que el maltrato a la mujer se ha inventado junto con las formas de familia alternativas al matrimonio canónico; como si fuese una lacra nueva de nuestro tiempo; y casi seguros estamos, que hoy día, aunque socialmente más visible, los maltratos a la mujer en el ámbito familiar son menos frecuentes que nunca, ya sea en el seno de las uniones de hecho, matrimonios civiles, matrimonios canónicos, etc; así como que la condición de ateo, agnóstico, escéptico, cristiano, musulmán, budista, etc, etc no son factores condicionantes de las situaciones de violencia en el seno familiar.
