Bertrand Russell (1872-1970) fue un filósofo, matemático y escritor británico, premio Nobel de literatura de 1950. Considerado uno de los intelectuales más influyentes del siglo XX.
A parte de sus escritos matemáticos y filosóficos, dejó una serie de discursos, libros, panfletos, etc referentes a la religión, y más concretamente, a defender su postura atea o al menos agnóstica. Entre estas obras, cabe citar al menos "Por qué no soy cristiano" (1927) y "Religión y ciencia" (1935).
De "Por qué no soy cristiano" se pueden extraer párrafos como estos:
"La mayoría de las personas cree en Dios porque se les ha enseñado desde la más temprana infancia a hacerlo, y ésta es la razón principal. Luego creo que la siguiente razón más poderosa es el deseo de seguridad, una especie de sentimiento de que hay un gran hermano que cuidará de uno. Esto juega un muy profundo papel en influir en los deseos de las personas de creer en Dios".
"A mi modo de pensar hay un muy grave defecto en el carácter moral de Cristo, y es que creía en el infierno. Yo no siento que ninguna persona que realmente sea profundamente humana pueda creer en un castigo eterno. Ciertamente Cristo, tal como lo retratan los Evangelios, creía en el castigo eterno, y uno encuentra repetidamente una furia vengativa hacia aquellos que no escuchaban sus prédicas: una actitud que no es rara en los predicadores, pero que desdice algo de la excelencia superlativa."
Una cita famosa es la llamada tetera de Russell, analogía destinada a refutar la idea de que corresponde al no creyente la carga de la prueba. Fue escrita dentro de un artículo no publicado titulado "¿Hay un Dios?", destinado a la revista Illustrated. Su enunciado es el siguiente
"Si yo sugiriera que entre la Tierra y Marte hay una tetera de porcelana que gira alrededor del Sol en una órbita elíptica, nadie podría refutar mi aseveración, siempre que me cuidara de añadir que la tetera es demasiado pequeña como para ser vista aún por los telescopios más potentes. Pero si yo dijera que, puesto que mi aseveración no puede ser refutada, dudar de ella es de una presuntuosidad intolerable por parte de la razón humana, se pensaría con toda razón que estoy diciendo tonterías. Sin embargo, si la existencia de tal tetera se afirmara en libros antiguos, si se enseñara cada domingo como verdad sagrada, si se instalara en la mente de los niños en la escuela, la vacilación para creer en su existencia sería un signo de excentricidad, y quien dudara merecería la atención de un psiquiatra en un tiempo iluminado, o la del inquisidor en tiempos anteriores."
Para finalizar con esta breve introducción a Russell, dejo un vídeo de una entrevista emitida en 1959.
