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viernes, 27 de noviembre de 2009

MÁS SOBRE EL CASO IRLANDÉS

La Comisión encargada de investigar los casos de abusos a menores por parte de religiosos en Irlanda de los que ya informamos en este blog, ha publicado un informe que resulta demoledor.

Por una parte se hace eco de la colaboración de policías, fiscales y en definitiva, del aparato del Estado, en la ocultación de dichos abusos a fin de mantener "el prestigio de la Iglesia, proteger a los pederastas y los bienes de la Iglesia, y evitar escándalos". O sea, que los encargados de proteger a los más débiles de la sociedad, a los niños, actuaron movidos más por su fanatismo religioso que les llevaba a mirar hacia otro lado y despreocuparse de lo que ocurría bajo las sotanas, que por sus obligaciones para con el Estado, y en definitiva, para con los ciudadanos irlandeses.
Sirva este hecho como prueba de cuán peligroso resulta la conjunción de poder y religión en una misma persona, y de cómo deberían apartarse de ciertos casos judiciales y de la toma de ciertas decisiones a todas aquellas personas de conocida tendencia religiosa, pues la condición religiosa, por su propia naturaleza fanática, tiende a prevalecer sobre todas las demás consideraciones.

Por otra parte, en el informe se señala también que "la Comisión no tiene duda alguna de que el abuso sexual clerical fue encubierto por la Archidiócesis de Dublín y otras autoridades de la Iglesia. Las estructuras y reglas de la Iglesia Católica facilitaron ese encubrimiento".
Estas frases de la Comisión vienen a confirmar lo que pensamos en Azote de dioses, y que no es ni más ni menos que las estructuras y reglas de la Iglesia tienen una configuración propia de organizaciones criminales, muy similares a las de las "sectas" que ellos mismos tan a menudo condenan no viendo la paja en el ojo propio, y que en ningún Estado de Derecho se autorizaría hoy en día ninguna organización con normas y y funcionamiento similares a los de la Iglesia. Al menos en España han tenido que dictarse leyes "ad hoc" para dar cabida a estas organizaciones religiosas (no sólo la Católica, si no a todas), pues sus "peculiaridades" no tenían cabida alguna dentro de las normas generales por las que se rigen las asociaciones de cualquier otro tipo (Ley Orgánica 1/2002, de 22 de marzo, reguladora del Derecho de Asociación).

Esperamos al menos que el caso irlandés sirva para tomar conciencia de lo necesario que resulta la separación de la Iglesia y el Estado, que en España aún no se ha llevado a efecto pese a figurar en los "papeles", léase Constitución, desde hace más de 30 años.

Y esperamos también, por supuesto, que aunque con 50 años de retraso, los culpables de dichos abusos y sus cómplices den con sus huesos en la cárcel; aunque, para qué engañarnos, somos conscientes de que esto difícilmente se va a producir.

sábado, 23 de mayo de 2009

MÁS DE MEDIO SIGLO DE ABUSOS EN IRLANDA

Durante los últimos días hemos tenido conocimiento del informe elaborado por la Comisión sobre Abusos a Menores de Irlanda, establecida en el año 2000 a raíz de diversas denuncias.

Al parecer, y según registra dicho informe, en distintos centros estatales administrados por religiosos y monjas de religión católica (la predominante en el país), se sometió de forma reiterada a los menores bajo su custodia a diversos abusos sexuales, físicos y psicológicos; los casos recogidos abarcan desde el año 1914 al año 2000.

Se han recogido casos de abusos en 216 instituciones, destacando en el ranking de los horrores las Hermanas de la Misericordia, los Hermanos Cristianos y las Hermanas de Nuestra Señora de la Caridad y Refugio. Al menos uno de estos abusos, y siempre según dicho informe, fue conocido por el Ministerio de Educación, que en clara connivencia con los superiores religiosos optaron por ignorar el asunto.

Según parece, y ante el conocimiento de alguno de estos hechos, la práctica habitual era trasladar al personal acusado a otro centro, donde frecuentemente volvían a cometer abusos, a la vez que también era frecuente imputar la culpa al menor agredido.

Por desgracia, los casos de abusos a menores por parte de religiosos hace un tiempo que vienen saliendo a la luz, pero en Azote de dioses pensamos que casos como éste vienen a desmontar los argumentos de los que defienden que hay abusadores en todos los estratos sociales, y que los religiosos no son una excepción; muy al contrario, pensamos que se demuestra que de dichos abusos no se puede culpabilizar únicamente a la persona que los comete, si no que en muchos casos están institucionalizados, y bien por acción o bien por omisión, la culpa es achacable a toda una institución, bien sea en algunas ocasiones un centro educativo, toda una congregación religiosa, o incluso una diócesis entera.

Y para finalizar, una reflexión. ¿Qué pasaría si estos casos afectasen a "sectas" minoritarias? ¿No serían inmediatamente prohibidas y tachadas de perniciosas? ¿Actúa la ley de distinta manera en función del número de seguidores de la "secta"?